Felipillo
Originario de la isla de Puná, adquirió conocimientos de quechua durante su estancia en Túmbez, mientras que su dominio del castellano provino de su continua interacción con las tropas españolas. Su rol fue determinante durante el encuentro en Cajamarca, donde Francisco Pizarro y sus hombres lograron la captura del emperador Atahualpa, hecho que precipitó el colapso del entonces poderoso imperio. La presencia de Felipillo no respondía únicamente a necesidades prácticas de comunicación, sino también a requerimientos legales específicos: la normativa colonial exigía explícitamente que "El requerimiento" fuera comunicado con la presencia oficial de un escribano y un intérprete (de la Cuesta, 1992). Las crónicas coloniales cuestionan la fidelidad de sus traducciones, señalando actitudes irrespetuosas hacia el soberano inca. Algunos historiadores atribuyen esta conducta a tensiones étnicas preexistentes, sugiriendo que Felipillo pertenecía a un grupo tradicionalmente enfrentado con los incas.
